No digo yo: los venezolanos en los próximos años, literalmente, en lugar de comer comida producida en el país, lo cual debería ser la lógica, comeremos fusiles, aviones, vehículos militares y balas, es decir, plomo del bueno, de acuerdo a lo anunciado por el Jefe de Estado en un evento, cosa rara en cadena nacional, en el Fuerte Tiuna, Caracas, puesto que seremos un país exportador de productos militares.
Siempre había pensado, porque de verdad pienso, ya que no tengo aserrín en el cerebro como muchos fanáticos políticos, que la soberanía de un país se defiende, se consolida, con el fortalecimiento de la educación, del sector salud, de la producción agropecuaria y alimentaria integral para el autoabastecimiento, lo cual debería conducirnos a tener una población saludable, donde debo incluir a nuestro soldados, la mayoría de ellos siguen saliendo de los estratos sociales donde imperan las mayores necesidades.
De igual manera pensaba que la soberanía de un país se defiende con la solución de los problemas habitacionales, con la generación de servicios de primera calidad, en todos los sentidos, agua, electricidad. Con la creación de políticas que a largo plazo nos permitan, al menos, echar las raíces para combatir los factores que han degenerado en la inseguridad absoluta, una de las principales preocupaciones, sino la de mayor impacto, en la población venezolano, oficialista y de la oposición, porque soy de los que considero que todos somos pueblo.
Los millones de hectáreas de tierras arrebatadas en una nefasta supuesta revolución, dizque para hacer justicia, están allí improductivas, en lugar de impulsar una masiva producción que nos conduzca a rebajar, con urgencia extrema, ese elevado porcentaje superior al 85 % de importación de alimentos. Pensé que se iba a anunciar que Venezuela, en los próximos años, hasta iba a exportar el excedente de producción de alimentos.
Pregonan que los pueblos necesitan educación para superarse, que millones y millones de seres humanos, especialmente los niños, padecen sed porque no todos acceden (no se dice accesar, por favor) al agua potable, ni a los alimentos básicos, pero esos líderes de cartón, que al mojarse se desmoronan, hacen lo contrario, actuan de forma errada, ratificando con ello que son puro buche y pluma no má, hablan puro gamelote, estupideces absolutas.
Ahí está, señores revolucionarios, muchos ni saben su significado, hay escasez de algunos medicamentos, entre ellos las aspirinas, fármacos para tratamiento de la diabetes; la pésima calidad de las viviendas que están entregando por falta de supervisión, por el guiiso incontrolable; el acaparamiento del mismo Estado de la producción de cabilla y cemento, lo cual impide a grupos familiares ampliar sus inmuebles o mejorarlos; el dinero que inmisericordemente se despilfarra en publicidad de obras no concluidas, de arreglos de calles y avenidas no realizadas; ahí está el triste panorama del sistema carcelario, del hundimiento de todo el Poder Judicial, lo cual se traduce en una impunidad absoluta.
Mientras se mantenga esa actitud, continuaremos siendo débiles, incapaces de alcanzar un desarrollo, blanco fácil de lo que nos llegue del exterior porque han anunciado durante 14 años la invasión de Estados Unidos, pero sin tener fortaleza integral, no vale de nada tener armamento. Lo ideal sería fortalecernos en todos los sentidos, para tener como defendernos. Hay que tener criterio.
Ahora si, escupan sapos y culebras. Que caigan los rayos.13/06/2012
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