viernes, 24 de agosto de 2012

La educación y....


Uno no termina de salir del asombro de la manera como se expresan algunas personas en este medio, dejando al desnudo una especie de odio integral, con el uso de descalificaciones hacia quienes no coinciden con sus pensamientos. Pregunto ¿se es educado por el solo hecho de recibir una formación académica, porque dominamos ciertos oficios o porque respetamos a las personas, sin tomar en cuenta su color, raza, tendencia política, clase social, porque aprendemos a escuchar a quienes nos hablan, porque leemos a diario para nutrirnos de la mejor manera?.
Evidentemente es difícil responder, más con la situación actual que vivimos en el país, donde el factor político predomina todas nuestras acciones, al extremo de convertirnos en personas que detestan a otros. Yo, como periodista, no me atrevo a hacer calificaciones o descalificaciones de quienes tienen sus tendencias políticas, porque es de mal gusto decirle a otro escuálido, majunche, o rojo rojitos, focas ¿qué es eso, por Dios? ¿cómo hemos llegado a esos extremos?.
Por ello yo insisto en que la educación es uno de los pilares de toda sociedad, aunada, unida, aferrada, encadenada a otros factores como son la administración de justicia integral; la familia, raíz de esa otra educación humana que requerimos; una economía donde todos puedan tener una oportunidad; la salud desde el punto de vista preventiva y curativa, al alcance de todos; una administración pública que sea oportuna y de visión clara, no a corto plazo, sino a mediano y largo plazo.
Quien gobierne, está en la obligación de poner a funcionar ese engranaje, antes señalado, como única vía de alcanzar una calidad de vida que sea óptima . No lo hicieron antes, menos ahora, por eso hay que insistir en que las cosas deben hacerse para bien de todos, porque a la hora de la verdad todos somos nacidos en esta tierra, en este país.
Fíjense: en 1936 el Estado Venezolano tomó preocupación para establecer una ley de protección a los menores de edad. Luego surgió aquel Consejo Venezolano del Niño a donde iban los muchachos, bien en la mañana o la tarde, para recibir formación deportiva y hasta explicaciones de maestros o profesores para mejorar en sus estudios. De esa manera en casi todas las ciudades del país construyeron parques, algunos con piscinas, así como una pequeña edificación donde eran atendidos los muchachos para la ayuda académica.
Recuerdo que en la zona central de la Urb. 23 de enero de Caracas, donde yo vivía desde 1958, cuando los habitantes del barrio 18 de octubre tomaron esas edificaciones, había uno de estos parques. Además de la actividad deportiva y académica, se nos guiaba para que respetáramos a las otras personas, a no decir groserías, a llamar a las personas por su nombre.
De igual manera por esa década de los 60 estaba el INCE, creado por el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, como una suerte de centro de formación de hombres y mujeres, jóvenes, para actividades laborales, ya que para entonces las universidades no las había como ahora y muchos no ingresaban. Aquellos que no sortearon la parte educativa en los liceos o las universidades, tenían allí la posibilidad de formarse para salir a la calle a ganar su dinero y ser personas de bien. Los instuctores eran personas que enseñaban a respetar, como parte de educación, es decir, había calidad.
Un bachiller era una persona importante, porque su formación académica le permitía unos conocimientos que les hacía brillar, sobresalir ante otros y cuando llegaban a la universidad, iban directo a esa formación superior.
En alguna parte de nuestra historia política, de ese intercambio de gobiernos entre AD y COPEI, la cosa comenzó a flaquear y la educación, en la actualidad, está cuestionada al máximo.
La efectividad de los parques del Consejo Venezolano del Niño se fue desvaneciendo, de manera conjunta con la calidad de la enseñanza y aunque resulte paradójico, esto ocurrió mientras el país lo llenaban de inmuebles para educación pre-escolar, primaria, media y luego inventaron eso de diversificada, se crearon otras universidades públicas, así como privadas. El INCE ya no existe como ese centro de educación de formación laboral, su razón de ser fue desvirtuada.
El Estado Venezolano, como rector de políticas, no estableció la revisión periódica de esa calidad de enseñanza, quienes pasaron  por el Ministerio de Educación enredaron tanto el asunto que comenzaron los conflictos laborales y hoy día, no cesan los reclamos. La dirigencia sindical gremial, que yo sepa, siempre se ocupó de las luchas reivindicativas socio-económicas pero no revisó la calidad de esa enseñanza.
En la actualidad egresan de los centros educativos oficiales, bachilleres de ciencias sin haber entrado a un laboratorio, sin una practica de biología, de química. En las universidades tienen el reto de hacer nivelación a esos bachilleres, antes de comenzar a recibir su formación académica superior, lo cual supone un atraso en el proceso de formación, algo denunciado hasta la saciedad por las autoridades universitarias.
De las mismas universidades egresan personas que al escribir desnudan sus deficiencias, lo cual se arrastran desde los primeros años en la escuela ¿puede ser eso aceptable? pues no, es evidente que en los otros niveles nadie se ocupó de hacerle las correcciones. Algo queda claro, el interés por leer se ha perdido, porque no es solo pasar la vista por los textos, sino analizarlos, fijarnos bien dónde está un acento, dónde debe ir una coma, un punto.
Las universidad siguen sacando a la calle, cada año, a miles de personas con un título en la mano, sin tener la certeza de si van a encontrar campo laboral y ¿cuántos se han preguntado cuál es la Venezuela necesaria o deseada?.
Antes se hablaba de equis plan de la nación, proyecto del gobernante que llegaba, pero en la práctica esto se perdía porque no había la continuidad al llegar el otro gobierno. Debe estar claro que definir cuál es el país que queremos, es lo primero; luego viene establecer las estrategias que deben desarrollarse, no en una gestión de cuatro años, sino en la continuidad de las siguientes administraciones, que pueden mejorarse cosas, es lógico, pero hay que establecer una meta y llegar a ella como política de Estado.
La educación encaja en ello como pilar importante, una educación integral, para formar a aquellos profesionales que deben hacer factible el alcance de las metas previstas en las políticas del Estado. ¿Venezuela dependerá toda la vida del petróleo? pues no. Con la inmensidad de tierra de óptima calidad que poseemos, deberíamos ser capaces de alcanzar el desarrollo agrícola y pecuario capaz de autoabastecernos; con la inmensidad de riqueza mineral tan variada, deberíamos ser un país industrial por excelencia, por citar dos ejemplos.
No hay que perder de vista todo esto. Se me antoja que el programa de Escuela Bolivariana, tiene algunas similitudes con lo que se hizo en el Consejo Venezolano del Niño, puesto que en ella se busca que el niño o niña, pase un buen tiempo en el recinto educativo para combinar su formación académica con la deportiva, la cultural, musical y hasta la parte alimenticia, que no la tuvo el CVN. Ahora más que nunca, cuando la mujer, en mayor cantidad que en los años 60 0 70 va a la calle a buscar el sustento, bien por una paternidad irresponsable, porque se ha formado para ser productiva
No obstante, ese programa comenzó a ejecutarse mal, desde el principio, porque se buscó la manera de causar impacto político a corto plazo, sin medir más allá. Han debido declarar la escuela bolivariana, cuando la institución contara con los mínimos requisitos establecidos. Para ello debieron definir cuáles eran aquellos donde requerían menores inversiones económicas para su adecuación, a corto, plazo, luego ir hacia los que necesitarían mayores inversiones y más tiempo para adecuarlos. Por ello se dice que al tratar de asar varios conejos al mismo tiempo, alguno se quema.
Que caigan los rayos......12/01/2012

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