Artículo del 1ero de agosto publicado en facebook
Mientras en otros países se exhibe con orgullo cualquier prenda de vestir que tenga un símbolo patrio, en Venezuela continuamos con esa mente cerrada, pero cuando nos conviene.
Resulta que el Consejo Nacional Electoral, en lugar de hacer una depuración del Registro Electoral Permanente, para así garantizar, si se quiere, una cierta pulcritud para las próximas elecciones, ahora le prohibe al candidato de la oposición usar gorras que tengan los colores patrios.
Pues lo mismo debe hacer con el presidente-candidato quien usa chaquetas con el tricolor; el uniforme militar, para lo cual requiere un permiso y exclusivo para actos castrenses, no debería usarlo en algunos actos con civiles porque se presenta con una intención intimidante; debería prohibir entonces que usen, tanto oposición como oficialismo, cualquiera de nuestros símbolos en sus actos de proseletismo político, es decir, aplicar de manera equilibrada las sanciones u observaciones a que huibiere lugar; de igual manera no utilizar vehículos ni otros recursos del Estado en la campaña, porque para eso la organización política que apoye al candidato debe conseguir los recursos económicos. Por cierto, estas acciones repudiables no se han visto de manera exclusiva en este gobierno, en los anteriores también y siempre hubo las críticas respectivas.
¿Quién puede creer en la impacialidad de este organismo?. Veamos: Jorge Rodríguez, otrora dirigente estudiantil en la UCV, quien se cansó de organizar manifestaciones y acciones violentas escudado en las instalaciones universitarias, porque era cobardón y no salía al frente, fue directivo principal del CNE y ¿de cuál organización política es él ficha? y ahora es Alcalde del Municipio Libertador, por cierto con más problemas que nunca. Tengo razones para decir que lo único que le puedo reconocer a este individuo, es su buen desempeño en la oficina ministerial que se encargó de establecer el sistema de Pasaje Preferencial Estudiantil, que se mantiene vigente.
Soy de los que piensan que el CNE debe ser un organismo con una directiva principal sin vínculos con organizaciones políticas, única manera de convencer de que se trata de un ente imparcial. No estoy de acuerdo con la presencia de fichas del oficialismo ni de la oposición, esas no son reglas de juego claras. Y aunque persistan las dudas, hay que ir a votar, pero siempre tendré unas palabras de condena para aquellos que abusan.
No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista. Algún día debe llegar una persona que de verdad eche a andar por el camino cierto a nuestro amado país, nada parecido a quienes nos gobernaron desde 1958 a la fecha. No importa si es un flaco, un gordo, un enano, un alto, una mujer que no importa si es fea, gorda, flaquita o bonita, lo importante es que tenga real sentido de amor hacia el país y que se pueda rodear de personas de bien, capaces de echar adelante la maquinaria que permita, de manera bien engrasada, que no se pele ningún engranaje, para poner en marcha programas y políticas positivas, realizables, no utopías, ni engaños.
Todos cabemos en esta amplia y maravillosa tierra, dotada de recursos naturales como pocos países en el mundo, pero debemos despertar, tener conciencia, recuperar la honestidad, la responsabilidad y ver que si seguimos así, solo se benefician unos pocos, en lugar de que el beneficio sea colectivo, donde todos puedan ganar-ganar, pero con esfuerzo propio, con un país que se llene de personas bien educadas y preparadas; aquellas que no se asimilen las aulas de clases universitarias, sean preparadas mediante una educación laboral; todos hacemos falta en la construcción de una sociedad positiva, donde impere la aplicacióin de la justicia correctiva, capaz de recuperar a la persona que se ha desviado del camino recto.
Son tantas cosas que uno quisiera decir, pero abuso con las extensiones de mis escritos, por Dios, que cese ese odio, esa división que nos acongoja, dejen a un lado el irrespeto, no por ser groseros, irrespetuosos se pueden hacer llamar revolucionarios, piensen bien en los hijos, en los hijos de esos hijos, mejor dicho en esas generaciones por venir. Los opsositores igual deben poner su grano de arena, si llegan al poder, no hagan lo mismo que ha ocurrido hasta ahora. ¿Quién sabe de perdón?.
Que caigan los rayos...
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