viernes, 24 de agosto de 2012

Ofensas a granel


A propósito del pronunciamiento de una juez, una abogada formada en una universidad venezolana, con un cargo desde el cual debe administrar justicia, esa que se antoja ciega, hay que escribir. No queda otra. Recuerdo que en los años 60 el ministerio respectivo prohibió temas románticos porque tenían expresiones conceptuadas, en ese momento, como subidas de tono. Blanca Rosa Gil cantó un éxito titulado "Hambre" y los Hermanos Rigual interpretaron otra donde decían "¿quién estará marchitando la flor de su boca?" y las prohibieron, no sonaban en la radio. Qué decir de los sensacionales temas de Concha Valdes.
Decir una mala palabra, grosería u ofensa hacia otra persona en la radio o en la incipiente TV de entonces, significaba un delito, sanción pareja. Pero como ha cambiado la cosa desde aquella donde el expresidente Jaime Lusinchi le dijo a un reportero de RCTV, ante preguntas del periodista "Tu a mí no me jodes". A la Toya Jackson se le salió un seno en un espectáculo de la TV estadounidense y ardió Troya y de eso no hace mucho.
Antes decirle a una persona "eres un hijo de p..." podía significar una golpiza, la pérdida de varios dientes y los registros policiales están llenos de casos donde hasta el ofensor perdió la vida, porque ¿quién tiene el derecho a expresar una calificación de ese tipo hacia la mujer que durante nueve meses cargó a su muchacha o muchacha en la barriga, la que debió aguantar los dolores de parto o quien recibió los puntos en el abdomen ante una cesárea?. Yo creo que nadie.
El moderador del espacio de VTV mandó a todos a buscar en el diccionario de la Real Academia Española y en efecto, contrario a lo que él dice, expresar a otra persona "eres un hijo de p..." es considerada una ofensa.
El asunto está en que las redes, la radio, la TV son medios en los que personas muy jóvenes, especialmente los niños, no pueden discernir ante ciertas palabras, porque sino imagíneses a donde vamos a parar. Si alguien en la TV o radio califica a otra persona de ladron o asesino, tiene derecho el receptor de la ofensa a acudir a los tribunales porque antes de señalar debo tener pruebas en mis manos, de lo contrario incurro en delitos como difamación e injuria.
Por otro lado a la mujer, sin tomar en cuenta su posición o condición social, hay que brindarle respeto. Señalan en el diccionario que prostituta o puta, es aquella mujer que ofrece sexo por dinero.
¿Es aceptable entonces que yo le diga a alguien hijo de p..., sin tener confirmación si efectivamente la mamá de aquella persona hizo dinero ofreciendo su sexo? y aún de ser así, ¿quién soy yo para calificar a esa mujer?. Históricamente se habla de la prostitución como la profesión más antigua, pero hay realidades sociales que han llevado a muchas mujeres a la calle porque detrás de ellas, en un rancho, quedan hasta cuatro y cinco muchachos y ¿de dónde puede provenir esta situación? de la falta de educación, del abandono al que son sometidas por padres irresponsables. Hay las que lo hacen por placer y punto, otras han sido inducidas por personas que se aprovechan de ellas para esa explotación sexual, los proxenetas.
Lo que sí queda sentado es que decirle a otra persona "hijo de p..." es una ofensa, de aquí a Pekin, como dicen. La decisión de la jueza deja un precedente nefasto, se anexa a la lista interminable de casos que han terminado impunes, como ejemplo, las malas palabras, las groserías que en horario no adecuado en radio y tv, el presidente de la República ha proferido en incontables ocasiones.
Les aseguro que si al conductor del programa de VTV el director de El Nacional, le hubiese llamado "hijo de p..." en su periódico, la decisión de la jueza hubiese sido a favor del tipo de la TV. La madre, sea o no una prostituta, le duele al hijo, decirle en cara eso, sólo busca una manera de ofender, un reto.
No se puede dar carta blanca para que quienes tenemos responsabilidades en la comunicación social hagamos lo que nos de la gana para hablar con malas palabras, groserías, porque ¿cuál ejemplo le brindamos a hijos y nietos, cuando a ellos les pedimos no decirlas?. Yo me abstengo de radiar en mi programa de salsa aquellos temas que contienen groserías, por respeto a mis oyentes.Seguimos con la brújula perdida, por Dios.
Bueno que caigan los rayos.05/12/2012

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