jueves, 13 de septiembre de 2012

Mirarse el rabo de paja


Mirarse el rabo de paja
Pensaba escribir el capítulo tres de No hay varita mágica, en torno al horror carcelario venezolano, pero surgió una denuncia de parte de un diputado oficialista contra un colega suyo de la oposición, en torno a un presunto soborno donde el parlamentario habría recibido dinero de manos de un comerciante, para destinarlo a la campaña del candidato opositor.
El propio aspirante a la presidencia de la República, así como el comando de campaña y el partido al cual pertenece el  denunciado, anunciaron su desincorporación de las actividades políticas, mientras se investiga y se determina si es cierta o falsa la denuncia.
Pienso que de ser cierta es un grave error el cometido por el diputado, porque le asesta un golpe tremendo a su candidato y debe ser sancionado. De no ser así, estamos en presencia de un ardid de extrema suciedad, lo cual no me extrañaría porque es la manera cochina exhibida por la dirigencia política del país, no de ahora, sino de siempre, pero que en la actualidad está elevada a la máxima potencia.
Seguro estaba, y no me equivoqué, que esta situación la iban a aprovechar en el sector oficialista y sus seguidores, para echarle candela y exigir una investigación contra el diputado, ya anunciada en el seno de la Asamblea Nacional y se buscará, sea cierta o no la denuncia, enterrarlo políticamente hablando para quitarse a otro enemigo del camino.
Están en su derecho de investigar, pero hay varios puntos que me llaman la atención y esto me gustaría que lo leyeran todos, de manera especial los que a través de estos medios no aportan nada para analizar sino estupideces y ofensas, ocupándose de situaciones que ocurren en otros lares cuando tenemos al país en una olla de presión. Iba a utilizar un término, pero me lo guardo para no ofender.
Me hubiese gustado y habría aplaudido si la Asamblea Nacional investigaba el caso de los casi 800 mil dólares que fueron a parar a Argentina, presuntamente para financiar parte de la campaña de la actual mandataria de esa nación.
De igual manera si se hubiese pronunciado el parlamento venezolano para determinar la veracidad no del deterioro de miles de toneladas de alimentos en los puertos venezolanos, donde el país perdió una mil millonaria cifra de dólares. Que la oposición exageró las denuncias, se puede entender porque en política, aunque no estoy de acuerdo con ello, se busca cualquier excusa para atacar al enemigo, pero lo cierto es que se ha debido averiguar.
Creo que sería interminable la lista de ejemplos donde la Asamblea Nacional no tomó la iniciativa de investigar. Si lo hubiese hecho, significaba algo sano porque se detectaban los errores, pero con la firmeza de corregir y es que cuando no se investiga, queda una cortina negra de dudas difíciles de borrar. Si llegaban a la sanción de los responsables mejor aún, porque sería un primer paso para decir que se puede minimizar la impunidad ante graves delitos.
La Asamblea Nacional y el gobierno “mesmo” perdieron una gran oportunidad al no investigar y pronunciarse, de manera seria, acerca de las denuncias contra altos oficiales militares de estar vinculados al narcoterrorismo, sino que surgió de inmediato una actitud solidaria que se torna cómplice, mientras los hechos no queden esclarecidos.
Fíjense el caso de un general colombiano, de alto confianza del gobierno anterior, cuando fue señalado de estar en negocios con el narcotráfico, supuestamente solicitado por el FBI y la DEA, viajó a Estados Unidos, se puso a la orden, echó el cuento de lo que sabía y admitió una relación con grupos paramilitares que, en su país y en muchas ocasiones, cometieron hechos atroces en detrimento de los derechos humanos.
En otras naciones, donde hay poder económico, funcionarios que han sido cuestionados por presunta comisión de irregularidades administrativas, de inmediato han puesto a la orden su cargo para someterse a una investigación. Muchos han salido inocentes, pero prefieren no regresar a sus funciones oficiales, ¿por qué si es inocente? porque la raya siempre queda, como decimos acá.
La muestra más reciente la tenemos con la tragedia en Amuay, la cual ha pasado a un segundo plano con todas las cortinas políticas de humo. El mandante de manera irresponsable dijo “la función debe continuar” y pregunto ¿cuál función por Dios?. Él ha debido ser el primero en solicitar una investigación de inmediato, y ser secundado por la Asamblea Nacional, con el objeto de determinar la veracidad de las denuncias acerca de la falta de mantenimiento. Su ministro de energía y presidente de PDVSA ha debido poner el cargo a la orden para que se facilitara una averiguación seria.
En Japón ante la tragedia del año pasado, los ministros de los sectores más afectados, renunciaron, de manera especial el del despacho de energía atómica, para que averiguaran y llenos de vergüenza, pero lo nuestros ¿acaso saben que significa esa palabra?.
Esta es la misma condenada actuación política que hemos visto en el país a lo largo de los gobiernos que he conocido desde 1958 hacia acá y por eso es que no terminamos de salir del foso donde estamos, donde cada vez nos hundimos más.
Para mi es decepcionante y jamás lo olvidaré, el caso de aquel ministro copeyano que se enriqueció ilícitamente, se fue del país cuando comenzaron a investigarlo y se dice que trató de comprar un título nobiliario. Eso quedó impune y siempre lo criticaré porque resultó un mal ejemplo para todos. Una mala señal “ah, él si pudo, porque yo no”.
Ahora bien ¿cuáles han sido los candidatos presidenciales que no han recibido apoyo económico de empresarios, comerciantes y hasta grupos foráneos?. En Estados Unidos recaudan fondos para la campaña política, tanto el actual presidente como el aspirante, pero se maneja de otra forma. Y esos donativos no son gratuitos, siempre surge un compromiso para futuro, para pagarte el favorcito. Nadie da nada a cambio de. Pero si el diputado denunciado recibió esa donación de la forma como se ha denunciado, con un supuesto vídeo, pues deben investigar y determinar si  el mismo no se trata de un montaje.
Ahora bien, me preocupa la calidad del denunciante, porque permite poner en duda todo, por cuanto ese personaje fue Alcalde en el Municipio Torres y por allí pasó sin pena ni gloria, hubo quejas de su misma gente, pero nunca investigaron, así es que creo que no tiene moral para abrir la boca, al igual que el diputado, exministro y extodo, pero máximo “embustero” quien dijo que Ramiro Montesinos estaba muerto y que nos espiaban a través de la televisión por cable.
Esa es la cosa, cuál es la moral del denunciante, para de esa forma brindarle fortaleza a lo expuesto. Sancionen al diputado Caldera si es culpable, lo pueden sacar del camino político, pero igual debería hacerse contra los incursos en corrupción administrativa dentro del gobierno, para que sea una actitud ejemplarizante. Yo no como ese cuento de la Fiscalía y de la Contraloría general de la República de que si no hay denuncia no investigan. Ellos pecan por omisión, porque tienen la facultad de investigar por noticia críminis y si resulta falsa la denuncia, pueden sancionar al medio, lo que pasa es que al estar comprometidos como ficha del partido de gobierno, es obvio que no hagan un zipote.
Por eso es que hay que mirarse primero el rabo de paja antes de hablar, antes de echar candela al ignorar lo malo que se ha hecho y que no se ha investigado. Hay que tener moral, yo la tengo.
José Flores Ávila….13/09/2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario