Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, han tomado el testigo, el de las
carreras de relevo, para radicalizar la seudorevolución comunistoide, en un
país cuya Constitución nos identifica como una nación democrática y debido a su
ineptitud, pero con exceso de arrogancia y maldad, han sacado las garras para
tratar de sembrar el terror y así atajar cualquier acción destinada a dar a
conocer el desacuerdo de más de siete millones de venezolanos.
Hay mucha tela para cortar: ellos hablan del amor que propulsa la
seudorevolución, pero sus acciones, sus palabras indican lo contrario. Si
tomamos la palabra de Maduro en el sentido de que en el país hay que aplicar
justicia, hay que administrar justicia, cuando se refirió a los hechos de abril
de 2002, entonces cabe proponerle se lleve a cabo una investigación real y así
meter a la cárcel a quienes si fueron vistos esgrimiendo armas, disparando
contra las personas que estaban en una marcha.
Ah pero es que ellos ya pasaron por los tribunales, es cierto, pero
¿fueron vistos los comisarios procesados y condenados disparando o hay
grabaciones donde se demuestre que ellos ordenaron disparar contra los
marchistas?. Según el Dr. Tamayo, defensor de uno de los comisarios, nada de
eso se demostró y los testigos no señalaron a ninguno de manera específica.
Pero hay más: esas personas ya deberían estar en libertad plena, porque
el exmagistrado del TSJ Aponte Aponte, develó las instrucciones emanadas de HCF
para llegar a una condena de estos exfuncionarios policiales y la jueza, lo que
hizo fue cumplir con esas órdenes. Lo mismo ocurrió con la jueza Afiuni.
Pregunto a Maduro ¿esa es la aplicación de la justicia a la cual se refiere?.
Fue el mismo gobierno el que impidió la actuación de una llamada
comisión de la verdad, por temor a que muchas cosas llegaran al descubierto y
que le afectaría de manera seria, de acuerdo a lo dicho por los generales de
entonces quienes se negaron a aplicar el Plan Ávila. Tanto el gobierno como la
oposición, buscaron pescar en río revuelto, cada uno desde su lado y allí está
el resultado.
Pensar que se aplicará justicia, es difícil, porque en un suceso de esa
magnitud las evidencias, la escena del crimen, fueron manipuladas y,
lamentable, tal justicia no llegará y así quedará en el triste recuerdo de los
familiares de las víctimas, tanto de un bando como del otro.
Pero lo que me llama la atención, de manera poderosa, es el odio
máximo, extremo de Maduro, cuando se olvida que HCF se benefició de un indulto
presidencial, error grave o no, la historia lo viene corroborando, pese a que
efectivamente había encabezado una intentona golpista contra un presidente
constitucional, es decir, los que hoy gobiernan son los auténticos golpistas.
Su odio, el cual causa repulsión y recuerdo que hay un Dios que castiga
en la tierra las maldades que acá se cometen, raya en algo enfermizo cuando de
plano le dijo a una niña de 15 años que su padre, Iván Simonovis, no merece
ninguna medida humanitaria, pese a que en los textos legales se contempla
cuando una persona encarcelada padece un enfermedad grave, como es su caso. Así
abofeteó la ilusión de una niña que quiere ver a su padre, quien ya de repente
no tiene fuerzas para ponerse al margen o lejos del brazo de la esa ley torcida
que se aplica en el país. Su saña está, para él, sustentada en un juicio, el
cual, a la hora de la verdad, fue amañado como lo dijo Aponte Aponte.
Pero esa es una fórmula de sembrar terror en el venezolano, porque es
la manera de asentarse en el poder es como si dijera “quien se atreva a ir
contra nosotros, sepa que lo vamos a meter en la cárcel, sea culpable o no,
porque para eso tenemos a la policía, a los fiscales y a los jueces que pueden
armar un expediente, fabricar pruebas y condenarlos, meterlos en las cárceles
para que allí los eliminen los otros reclusos o los metemos en el Sebin (donde
están los comisarios) a pan y agua, sin recibir luz solar, para que la humedad
se encargue de uds, hasta que se mueran”.
Es su arma para evitar cualquier disidencia, el odio, la amenaza y la
generación de terror, por esa causa,
además, va contra el vapuleado y minimizado aparato productivo del país (será
que existe) porque es el causante del desabastecimiento, cuando a la hora de la
verdad estos ineptos del gobierno deberían sentarse en una mesa a buscar la
manera de poner al campo venezolano a producir, para llegar al
autoabastecimiento. Pero eso no se hará porque entonces se dejará de ayudar y
sostener a los productores de otros países, es el compromiso político de HCF y
cabe preguntar ¿cuál es el proyecto libertario de la seudorevolución, acaso no
nos han llevado ellos mismos a depender de otras naciones para poder comer?.
Ustedes se fijan como todo se convierte
en un arroz con mango.
¿Dónde está esa pregonada aplicación de la justicia que defiende
Maduro, cuando no se llevó a cabo una investigación por la tragedia ocurrida en
Amuay? No investigaron porque quedaba ratificada la responsabilidad de los
mismos organismos del gobierno, tendrían que salir de Rafael Ramírez, pero ese
es el que maneja la caja chica.
Ese odio, la amenaza y la provocación del terror, alcanzará de igual
manera a aquellos seguidores de HCF cuando cansados quieran protestar,
denunciar las promesas no cumplidas. Allí serán señalados por Maduro y Cabello,
como personas que fueron convencidas por la oposición para hacer bulla y
sufrirán las consecuencias de las penillas y gases lacrimógenos de la GNB. No
lo duden, porque la fuerza es la que ellos van a imponer para que nadie diga
nada.
Yo sí creo en la justicia divina, ella llegará y ojalá, esos que hoy
siembran odio y maldad, tengan la fortaleza para cuando les llegue la hora de
la verdad. Lo exhibido por ellos no es amor, caramba porque si así es el amor, ¿qué
más se puede esperar?.
Que caigan los rayos……
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