viernes, 1 de febrero de 2013

Terror absoluto (I)



Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, han tomado el testigo, el de las carreras de relevo, para radicalizar la seudorevolución comunistoide, en un país cuya Constitución nos identifica como una nación democrática y debido a su ineptitud, pero con exceso de arrogancia y maldad, han sacado las garras para tratar de sembrar el terror y así atajar cualquier acción destinada a dar a conocer el desacuerdo de más de siete millones de venezolanos.
Hay mucha tela para cortar: ellos hablan del amor que propulsa la seudorevolución, pero sus acciones, sus palabras indican lo contrario. Si tomamos la palabra de Maduro en el sentido de que en el país hay que aplicar justicia, hay que administrar justicia, cuando se refirió a los hechos de abril de 2002, entonces cabe proponerle se lleve a cabo una investigación real y así meter a la cárcel a quienes si fueron vistos esgrimiendo armas, disparando contra las personas que estaban en una marcha.
Ah pero es que ellos ya pasaron por los tribunales, es cierto, pero ¿fueron vistos los comisarios procesados y condenados disparando o hay grabaciones donde se demuestre que ellos ordenaron disparar contra los marchistas?. Según el Dr. Tamayo, defensor de uno de los comisarios, nada de eso se demostró y los testigos no señalaron a ninguno de manera específica.
Pero hay más: esas personas ya deberían estar en libertad plena, porque el exmagistrado del TSJ Aponte Aponte, develó las instrucciones emanadas de HCF para llegar a una condena de estos exfuncionarios policiales y la jueza, lo que hizo fue cumplir con esas órdenes. Lo mismo ocurrió con la jueza Afiuni. Pregunto a Maduro ¿esa es la aplicación de la justicia a la cual se refiere?.
Fue el mismo gobierno el que impidió la actuación de una llamada comisión de la verdad, por temor a que muchas cosas llegaran al descubierto y que le afectaría de manera seria, de acuerdo a lo dicho por los generales de entonces quienes se negaron a aplicar el Plan Ávila. Tanto el gobierno como la oposición, buscaron pescar en río revuelto, cada uno desde su lado y allí está el resultado.
Pensar que se aplicará justicia, es difícil, porque en un suceso de esa magnitud las evidencias, la escena del crimen, fueron manipuladas y, lamentable, tal justicia no llegará y así quedará en el triste recuerdo de los familiares de las víctimas, tanto de un bando como del otro.
Pero lo que me llama la atención, de manera poderosa, es el odio máximo, extremo de Maduro, cuando se olvida que HCF se benefició de un indulto presidencial, error grave o no, la historia lo viene corroborando, pese a que efectivamente había encabezado una intentona golpista contra un presidente constitucional, es decir, los que hoy gobiernan son los auténticos golpistas.
Su odio, el cual causa repulsión y recuerdo que hay un Dios que castiga en la tierra las maldades que acá se cometen, raya en algo enfermizo cuando de plano le dijo a una niña de 15 años que su padre, Iván Simonovis, no merece ninguna medida humanitaria, pese a que en los textos legales se contempla cuando una persona encarcelada padece un enfermedad grave, como es su caso. Así abofeteó la ilusión de una niña que quiere ver a su padre, quien ya de repente no tiene fuerzas para ponerse al margen o lejos del brazo de la esa ley torcida que se aplica en el país. Su saña está, para él, sustentada en un juicio, el cual, a la hora de la verdad, fue amañado como lo dijo Aponte Aponte.
Pero esa es una fórmula de sembrar terror en el venezolano, porque es la manera de asentarse en el poder es como si dijera “quien se atreva a ir contra nosotros, sepa que lo vamos a meter en la cárcel, sea culpable o no, porque para eso tenemos a la policía, a los fiscales y a los jueces que pueden armar un expediente, fabricar pruebas y condenarlos, meterlos en las cárceles para que allí los eliminen los otros reclusos o los metemos en el Sebin (donde están los comisarios) a pan y agua, sin recibir luz solar, para que la humedad se encargue de uds, hasta que se mueran”.
Es su arma para evitar cualquier disidencia, el odio, la amenaza y la generación de terror, por  esa causa, además, va contra el vapuleado y minimizado aparato productivo del país (será que existe) porque es el causante del desabastecimiento, cuando a la hora de la verdad estos ineptos del gobierno deberían sentarse en una mesa a buscar la manera de poner al campo venezolano a producir, para llegar al autoabastecimiento. Pero eso no se hará porque entonces se dejará de ayudar y sostener a los productores de otros países, es el compromiso político de HCF y cabe preguntar ¿cuál es el proyecto libertario de la seudorevolución, acaso no nos han llevado ellos mismos a depender de otras naciones para poder comer?. Ustedes se fijan  como todo se convierte en un arroz con mango.
¿Dónde está esa pregonada aplicación de la justicia que defiende Maduro, cuando no se llevó a cabo una investigación por la tragedia ocurrida en Amuay? No investigaron porque quedaba ratificada la responsabilidad de los mismos organismos del gobierno, tendrían que salir de Rafael Ramírez, pero ese es el que maneja la caja chica.
Ese odio, la amenaza y la provocación del terror, alcanzará de igual manera a aquellos seguidores de HCF cuando cansados quieran protestar, denunciar las promesas no cumplidas. Allí serán señalados por Maduro y Cabello, como personas que fueron convencidas por la oposición para hacer bulla y sufrirán las consecuencias de las penillas y gases lacrimógenos de la GNB. No lo duden, porque la fuerza es la que ellos van a imponer para que nadie diga nada.
Yo sí creo en la justicia divina, ella llegará y ojalá, esos que hoy siembran odio y maldad, tengan la fortaleza para cuando les llegue la hora de la verdad. Lo exhibido por ellos no es amor, caramba porque si así es el amor, ¿qué más se puede esperar?.
Que caigan los rayos……

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