Las causas por las
cuales HCF y un grupo de militares intentaron dos veces derrocar a Carlos
Andrés Pérez en 1992 hoy están vigente pero repotenciadas a niveles que
resultan increíbles en otras latitudes.
Lo que sí ha quedado
en evidencia es la nobleza de la población venezolana, la capacidad de aguante,
pero todo tiene un límite: así como en 1998 el voto de los venezolanos permitió
darle un bofetón a los partidos seudopolíticos tradicionales, al considerar
fenecido su tiempo, este domingo 14 de abril puede ocurrir lo mismo para
indicarle a los comunistoides seudorevolucionarios que ya basta, que
desaprovecharon la oportunidad concedida para conducir al país al desarrollo
integral anhelado.
Pero no esperen de
Capriles Radonski ninguna varita mágica e insisto en esto, ya que la crisis del
país es tal que pensar en soluciones mágicas sería catastrófico, porque a los
pocos meses de un nuevo ejercicio se va a comenzar a pedir resultados los
cuales no van a estar a la luz del día.
Lo más lógico es
exigir, demandar, la siembra de las semillas que permitan en el mediano y largo
plazo, recoger los frutos para ver que los ingresos provenientes de la explotación
petrolera, se puedan reinvertir en la recuperación de la propia industria.
Inaceptable que poco más de un billón y medio de dólares, lo cual nos hace
inimaginable la cantidad de mil millones de bolívares, no se hayan invertido en
sacar al país adelante.
Gobiernos
municipales, estadales y nacional, deben unir esfuerzos para consolidar los
servicios de zonas industriales que resulten atractivas para nuevos inversionistas,
con la garantía de la seguridad jurídica, ahora perdida, es decir, terminar con
las inaceptables expropiaciones. Esto permitiría enfrentar el desempleo y para
que no haya la explotación del trabajador, concertar su trato adecuado.
A la par debe
sembrarse la semilla que permita recuperar la formación educativa laboral para
aquellas personas que no terminan su educación académica, bien sea en media y
universitaria. Hay que mirar de nuevo hacia el INCE, para que vaya a la par del
crecimiento industrial deseado.
La dispersión de
esfuerzos y recursos económicos derivados de la existencia de distintos
organismos que, por politiquería quieren llevarse los lauros en materia de
vivienda, debe terminar. El Estado debe liderar esa política con la
participación de un ente canalizador de los recursos municipales, de las
gobernacione y nacionales hacia una meta como el establecimiento de desarrollos
habitacionales dignos, edificados de acuerdo a la realidad geográfica y
situación socioeconómica del beneficiado. Nada regalado pero si con
facilidades, porque debemos aprender a que Papá Estado no nos debe mantener. Si
yo pago un crédito, de cualquier tipo, estaré ayudando al que viene atrás que
tiene necesidades similares o peores.
Alcaldes,
concejales, gobernadores y funcionarios del gobierno nacional, deben unificar
esfuerzos en otras áreas como la salud. El país dispone de una infraestructura
hospitalaria, aunque deficiente, mal empleada y pese a que requiere crecer, lo
existente debe ser utilizado en materia preventiva, de tratamiento, a la par de
llegar a la producción necesaria y de calidad, de los medicamentos. Los
hospitales deben ser dotados de equipos de tecnología de punta, consolidar la
atención a las personas de la tercera edad, el sistema de pensiones, los
centros especializados de rehabilitación. Siempre existirá la medicina privada,
pero lo ideal es que quien vaya a un hospital sea bien atendido, de manera
oportuna y efectiva, con la disposición, a la mano, de los insumos mínimos para
facilitar la acción del médico.
Sembrar la semilla
que permita alcanzar el funcionamiento ideal de los engranajes o eslabones de
la cadena que mueva el motor contra la inseguridad y la impunidad, es decir,
dignificar a la institución policial, así como debería hacerse con los
educadores y los médicos. Policías bien formados, atendidos en lo social,
económico y jurídico, con dotación de tecnología de primer orden y todo lo
logístico que permita acelerar las pesquisas médico-forense. De esa manera
poder llegar al fiscal del Ministerio Público, organismo que debe ser
redimensionado, dotado de nuevos y suficientes fiscales, así como tecnología,
con lo necesario para acudir al juez que deberá determinar la suerte inicial
del detenido.
Los jueces deben
tener autonomía, seguridad jurídica, social y económica para poder actuar
apegados a las normas establecidas en las leyes y códigos, sin el temor de ser
sancionados de manera ilícita, por cuestionamientos políticos y libres de
sospechas de corrupción. Si ellos llegan a tener su autonomía, perdida hace
varios años, seguros estamos que se comenzará a aplicar la justicia con el
sentido de corregir al individuo que se ha desviado o ha causado daño a la
colectividad. Hay que combatir el retardo procesal, principal fuente de odio de
los encarcelados.
Para este último
paso, es necesario sembrar otra semilla que oriente hacia la modificación
absoluta del actual sistema carcelario, donde la persona entra a la cárcel pero
no sabe si saldrá vivo. Si sobrevive y sale de allí, va a la calle con un odio
y resentimiento mayor, la mayoría de las veces reincide y eso es lo que debemos
acabar, hay que buscar que regresen como personas útiles a la sociedad,
redimidos. Educar para combatir el ocio carcelario, es indispensable.
Debe prevalecer el
derecho humano de quienes son personas decentes, sin olvidar que quienes
delinquen también encuadran en esa exigencia de los derechos humanos, pero la
prioridad debe estar en garantizar la seguridad de todos. Ya estamos cansados
de la inseguridad, de la impunidad, las calles han sido secuestradas por el
hampa y ya no se soporta el temor de salir de casa sin la seguridad de si se va
a regresar sano y salvo.
La cacareada soberanía
nacional está en entredicho. ¿Cómo hablar de soberanía cuando importamos más de
70% de lo que consumimos, estamos importando gasolina procesada en Estados
Unidos derivada del crudo que le vende Venezuela, cuando las reservas
internacionales se fueron al piso y es mayor la deuda del país, tanto en lo
interno como en lo externo?.
Hay que sembrar la
semilla que revierta dicha situación, porque si bien otrora no alcanzamos la
plena producción siempre exigida, la poca que hubo fue destruida en estos
últimos 14 años y así es como vemos que, no obstante la expropiación de
millares de hectáreas, estás hoy se encuentran abandonadas. A quienes se las
adjudicaron, los dejaron en la estacada, desatendidos.
Venezuela tiene
tierras de altísimo valor nutricional para producir cualquier tipo de rubro
agrícola, es el sueño y así se le debe demandar a quienes gobiernen, porque
debemos producir para autoabastecernos en lo alimenticio.
El sector privado
debe participar en ese desarrollo del país, pero con decencia, porque de ellos
mismos dependerá que las reglas de juego sean claras, sin abusos. Deben bajar a
pisar tierra, porque el actual gobierno lo ha vapuleado. Está bien que se
busque la prosperidad personal, familiar, pero no con agallas hinchadas que han
tenido en muchas épocas, de allí que se les pida decencia y entender que debe
haber espacio para que ganen todos.
Así es que estamos muy
lejos de poder hablar de soberanía absoluta, no comprometida ni en lo
económico, ni en lo político. Solo si podemos alcanzar el desarrollo pleno
socio-económico a futuro, es que podremos tener una moneda fuerte, que no sea
víctima de nuevas devaluaciones por las consecuencias terríficas de estas
medidas; solo si podemos producir para autoabastecernos es que podremos ver un
factor controlado de la inflación, porque a mayor producción mayor es la
oferta, ya que la demanda siempre estará allí en la medida en que el país
crece, desde el punto de vista de población; solo si se logra una
administración decente de los dólares que ingresan por producción petrolera, es
que podremos ver la posibilidad de que la industria nacional tenga acceso a los
insumos importados para producir e inundar al mercado local de sus productos, insisto,
a mayor producción y existencia de estos productos en el mercado, los precios
deben bajar.
La masificación de
construcción de viviendas, de obras civiles, del sector automotriz en cuanto a
las ensambladoras, la consolidación de zonas industriales, es lo que permitirá
la generación de empleo, donde el trabajador pueda contar con seguridad social.
El camino es muy
extenso, intrincado en problemas muy graves, donde de seguro habrá trampas montadas
para que se fracase, pero se puede seguir adelante, lo que no debe permitir
quienes lleguen a gobernar, es la permanencia de quienes fallen en las
obligaciones asignadas, las manzanas podridas deben ser sacadas del cajón a
tiempo.
Dios nos bendiga este
domingo y siempre, porque pienso en mis hijos, mis nietos, en aquellas personas
que han seguido a HCF y su proyecto, en quienes le han adversado, pido para que
nos reconciliemos porque aquí cabemos todos. Si gana Capriles Radonski, no debe
enfilar baterías contra esas personas, todo lo contrario, hacer lo necesario
para que las misiones puedan ser cambiadas a futuro, por un pleno empleo,
seguridad social integral, mostrarles un
camino distinto donde sus hijos tengan buenas escuelas, liceos y universidades,
centros asistenciales que les garanticen la atención requerida y tengan acceso
a las medicinas. Sí se puede, debe hacerlo por el bien de todos y no repetir
los errores de anteriores gobernantes, la clase media debe crecer, consolidarse
y arribar a esa condición social aquellos que hoy sufren penurias.
Queremos ver que los
poderes tengan su autonomía, que más nunca tengamos que ser testigos de esas vagabunderías
donde fiscales generales, contralores, magistrados del Tribunal Supremo de
Justicia, rectores del CNE son fichas del partido de gobierno. La cegüera
producida por los petrodólares en los gobernantes de otros países, les ha hecho
mirar para otro lado ante estos desmanes, a lo cual se une la desfachatez de la
OEA y su principal rector.
Vean esto: Isaías
Rodríguez fue Fiscal General de la República, ficha del PSUV, cómplice de
hechos de corrupción al no investigar: Carrasquero y Jorge Rodríguez,
presidieron el CNE y no tienen moral para hablar de imparcialidad, cuando uno
fue colocado a dedo como magistrado del TSJ y el otro alcalde ineficiente del
Municipio Libertador, ficha del PSUV; el fallecido Contralor, Russian, ficha
del PSUV y ciego total ante hechos de corrupción, pero si presto para
inhabilitar a dirigentes de la oposición; magistrados del TSJ identificados en
lo político con el gobierno, de manera descarada y ¿quién puede creer en su
imparcialidad con decisiones aberrantes, en la mayoría de los casos contrarias
a las normas constitucionales.
Queremos que
nuestros hijos y nietos puedan transitar
por las calles, avenidas y carreteras del país bajo una sensación de seguridad,
no con el susto que por dentro nos embarga cada que vemos que ellos salen de
las casas. Dios nos bendiga a todos, Dios bendiga a Venezuela.
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