jueves, 11 de abril de 2013

El 14A decisivo


Las causas por las cuales HCF y un grupo de militares intentaron dos veces derrocar a Carlos Andrés Pérez en 1992 hoy están vigente pero repotenciadas a niveles que resultan increíbles en otras latitudes.
Lo que sí ha quedado en evidencia es la nobleza de la población venezolana, la capacidad de aguante, pero todo tiene un límite: así como en 1998 el voto de los venezolanos permitió darle un bofetón a los partidos seudopolíticos tradicionales, al considerar fenecido su tiempo, este domingo 14 de abril puede ocurrir lo mismo para indicarle a los comunistoides seudorevolucionarios que ya basta, que desaprovecharon la oportunidad concedida para conducir al país al desarrollo integral anhelado.
Pero no esperen de Capriles Radonski ninguna varita mágica e insisto en esto, ya que la crisis del país es tal que pensar en soluciones mágicas sería catastrófico, porque a los pocos meses de un nuevo ejercicio se va a comenzar a pedir resultados los cuales no van a estar a la luz del día.
Lo más lógico es exigir, demandar, la siembra de las semillas que permitan en el mediano y largo plazo, recoger los frutos para ver que los ingresos provenientes de la explotación petrolera, se puedan reinvertir en la recuperación de la propia industria. Inaceptable que poco más de un billón y medio de dólares, lo cual nos hace inimaginable la cantidad de mil millones de bolívares, no se hayan invertido en sacar al país adelante.
Gobiernos municipales, estadales y nacional, deben unir esfuerzos para consolidar los servicios de zonas industriales que resulten atractivas para nuevos inversionistas, con la garantía de la seguridad jurídica, ahora perdida, es decir, terminar con las inaceptables expropiaciones. Esto permitiría enfrentar el desempleo y para que no haya la explotación del trabajador, concertar su trato adecuado.
A la par debe sembrarse la semilla que permita recuperar la formación educativa laboral para aquellas personas que no terminan su educación académica, bien sea en media y universitaria. Hay que mirar de nuevo hacia el INCE, para que vaya a la par del crecimiento industrial deseado.
La dispersión de esfuerzos y recursos económicos derivados de la existencia de distintos organismos que, por politiquería quieren llevarse los lauros en materia de vivienda, debe terminar. El Estado debe liderar esa política con la participación de un ente canalizador de los recursos municipales, de las gobernacione y nacionales hacia una meta como el establecimiento de desarrollos habitacionales dignos, edificados de acuerdo a la realidad geográfica y situación socioeconómica del beneficiado. Nada regalado pero si con facilidades, porque debemos aprender a que Papá Estado no nos debe mantener. Si yo pago un crédito, de cualquier tipo, estaré ayudando al que viene atrás que tiene necesidades similares o peores.
Alcaldes, concejales, gobernadores y funcionarios del gobierno nacional, deben unificar esfuerzos en otras áreas como la salud. El país dispone de una infraestructura hospitalaria, aunque deficiente, mal empleada y pese a que requiere crecer, lo existente debe ser utilizado en materia preventiva, de tratamiento, a la par de llegar a la producción necesaria y de calidad, de los medicamentos. Los hospitales deben ser dotados de equipos de tecnología de punta, consolidar la atención a las personas de la tercera edad, el sistema de pensiones, los centros especializados de rehabilitación. Siempre existirá la medicina privada, pero lo ideal es que quien vaya a un hospital sea bien atendido, de manera oportuna y efectiva, con la disposición, a la mano, de los insumos mínimos para facilitar la acción del médico.
Sembrar la semilla que permita alcanzar el funcionamiento ideal de los engranajes o eslabones de la cadena que mueva el motor contra la inseguridad y la impunidad, es decir, dignificar a la institución policial, así como debería hacerse con los educadores y los médicos. Policías bien formados, atendidos en lo social, económico y jurídico, con dotación de tecnología de primer orden y todo lo logístico que permita acelerar las pesquisas médico-forense. De esa manera poder llegar al fiscal del Ministerio Público, organismo que debe ser redimensionado, dotado de nuevos y suficientes fiscales, así como tecnología, con lo necesario para acudir al juez que deberá determinar la suerte inicial del detenido.
Los jueces deben tener autonomía, seguridad jurídica, social y económica para poder actuar apegados a las normas establecidas en las leyes y códigos, sin el temor de ser sancionados de manera ilícita, por cuestionamientos políticos y libres de sospechas de corrupción. Si ellos llegan a tener su autonomía, perdida hace varios años, seguros estamos que se comenzará a aplicar la justicia con el sentido de corregir al individuo que se ha desviado o ha causado daño a la colectividad. Hay que combatir el retardo procesal, principal fuente de odio de los encarcelados.
Para este último paso, es necesario sembrar otra semilla que oriente hacia la modificación absoluta del actual sistema carcelario, donde la persona entra a la cárcel pero no sabe si saldrá vivo. Si sobrevive y sale de allí, va a la calle con un odio y resentimiento mayor, la mayoría de las veces reincide y eso es lo que debemos acabar, hay que buscar que regresen como personas útiles a la sociedad, redimidos. Educar para combatir el ocio carcelario, es indispensable.
Debe prevalecer el derecho humano de quienes son personas decentes, sin olvidar que quienes delinquen también encuadran en esa exigencia de los derechos humanos, pero la prioridad debe estar en garantizar la seguridad de todos. Ya estamos cansados de la inseguridad, de la impunidad, las calles han sido secuestradas por el hampa y ya no se soporta el temor de salir de casa sin la seguridad de si se va a regresar sano y salvo.
La cacareada soberanía nacional está en entredicho. ¿Cómo hablar de soberanía cuando importamos más de 70% de lo que consumimos, estamos importando gasolina procesada en Estados Unidos derivada del crudo que le vende Venezuela, cuando las reservas internacionales se fueron al piso y es mayor la deuda del país, tanto en lo interno como en lo externo?.
Hay que sembrar la semilla que revierta dicha situación, porque si bien otrora no alcanzamos la plena producción siempre exigida, la poca que hubo fue destruida en estos últimos 14 años y así es como vemos que, no obstante la expropiación de millares de hectáreas, estás hoy se encuentran abandonadas. A quienes se las adjudicaron, los dejaron en la estacada, desatendidos.
Venezuela tiene tierras de altísimo valor nutricional para producir cualquier tipo de rubro agrícola, es el sueño y así se le debe demandar a quienes gobiernen, porque debemos producir para autoabastecernos en lo alimenticio.
El sector privado debe participar en ese desarrollo del país, pero con decencia, porque de ellos mismos dependerá que las reglas de juego sean claras, sin abusos. Deben bajar a pisar tierra, porque el actual gobierno lo ha vapuleado. Está bien que se busque la prosperidad personal, familiar, pero no con agallas hinchadas que han tenido en muchas épocas, de allí que se les pida decencia y entender que debe haber espacio para que ganen todos.
Así es que estamos muy lejos de poder hablar de soberanía absoluta, no comprometida ni en lo económico, ni en lo político. Solo si podemos alcanzar el desarrollo pleno socio-económico a futuro, es que podremos tener una moneda fuerte, que no sea víctima de nuevas devaluaciones por las consecuencias terríficas de estas medidas; solo si podemos producir para autoabastecernos es que podremos ver un factor controlado de la inflación, porque a mayor producción mayor es la oferta, ya que la demanda siempre estará allí en la medida en que el país crece, desde el punto de vista de población; solo si se logra una administración decente de los dólares que ingresan por producción petrolera, es que podremos ver la posibilidad de que la industria nacional tenga acceso a los insumos importados para producir e inundar al mercado local de sus productos, insisto, a mayor producción y existencia de estos productos en el mercado, los precios deben bajar.
La masificación de construcción de viviendas, de obras civiles, del sector automotriz en cuanto a las ensambladoras, la consolidación de zonas industriales, es lo que permitirá la generación de empleo, donde el trabajador pueda contar con seguridad social.
El camino es muy extenso, intrincado en problemas muy graves, donde de seguro habrá trampas montadas para que se fracase, pero se puede seguir adelante, lo que no debe permitir quienes lleguen a gobernar, es la permanencia de quienes fallen en las obligaciones asignadas, las manzanas podridas deben ser sacadas del cajón a tiempo.
Dios nos bendiga este domingo y siempre, porque pienso en mis hijos, mis nietos, en aquellas personas que han seguido a HCF y su proyecto, en quienes le han adversado, pido para que nos reconciliemos porque aquí cabemos todos. Si gana Capriles Radonski, no debe enfilar baterías contra esas personas, todo lo contrario, hacer lo necesario para que las misiones puedan ser cambiadas a futuro, por un pleno empleo, seguridad social  integral, mostrarles un camino distinto donde sus hijos tengan buenas escuelas, liceos y universidades, centros asistenciales que les garanticen la atención requerida y tengan acceso a las medicinas. Sí se puede, debe hacerlo por el bien de todos y no repetir los errores de anteriores gobernantes, la clase media debe crecer, consolidarse y arribar a esa condición social aquellos que hoy sufren penurias.
Queremos ver que los poderes tengan su autonomía, que más nunca tengamos que ser testigos de esas vagabunderías donde fiscales generales, contralores, magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, rectores del CNE son fichas del partido de gobierno. La cegüera producida por los petrodólares en los gobernantes de otros países, les ha hecho mirar para otro lado ante estos desmanes, a lo cual se une la desfachatez de la OEA y su principal rector.
Vean esto: Isaías Rodríguez fue Fiscal General de la República, ficha del PSUV, cómplice de hechos de corrupción al no investigar: Carrasquero y Jorge Rodríguez, presidieron el CNE y no tienen moral para hablar de imparcialidad, cuando uno fue colocado a dedo como magistrado del TSJ y el otro alcalde ineficiente del Municipio Libertador, ficha del PSUV; el fallecido Contralor, Russian, ficha del PSUV y ciego total ante hechos de corrupción, pero si presto para inhabilitar a dirigentes de la oposición; magistrados del TSJ identificados en lo político con el gobierno, de manera descarada y ¿quién puede creer en su imparcialidad con decisiones aberrantes, en la mayoría de los casos contrarias a las normas constitucionales.
Queremos que nuestros hijos y nietos puedan  transitar por las calles, avenidas y carreteras del país bajo una sensación de seguridad, no con el susto que por dentro nos embarga cada que vemos que ellos salen de las casas. Dios nos bendiga a todos, Dios bendiga a Venezuela.

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