"La función" continúa entre los politiqueros, en vía hacia una posible violación de la Constitución Nacional con eso de la juramentación o no del candidato electo el 7/O, donde cada quien interpreta las disposiciones constitucionales a su manera.
En tanto, los graves problemas que afectan al país siguen creciendo, cuando la realidad absoluta es que necesitamos un gobierno que busque sentar las raíces de las respectivas soluciones. Hay muchos que quieren pescar en río revuelto y eso se puede tornar peligroso.
Diputados del oficialismo acusan a la oposición de querer sacar del poder a HCF irrespetando la decisión del "soberano" pero ¿cómo? si nadie ha negado que él es presidente hasta el día de mañana, que es el candidato electo y que el 10 debería jurar para iniciar un nuevo mandato, porque así lo establece la Constitución, bien sea ante la Asamblea Nacional o el Tribunal Supremo de Justicia.
Contravenir las disposiciones constitucionales significaría un mal precedente y ¿uds saben quienes si tienen experiencia como golpistas?, pues ellos mismos, muchos del oficialismo, exmilitares que estuvieron presos, procesados por jueces que se ajustaron a lo ocurrido en febrero y noviembre del 92.
La oposición no está convocando a concentraciones para este 10 de enero y si se les ocurre convocar a un paro cívico, hay que recordarles la locura que significó el paro del 2002. Venezuela no merece esta crisis general, pero ojalá terminemos de aprender, después de tantos tropezones y de ver en peligro el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos.
Debería existir unión para buscar soluciones, pero el lenguaje de los diputados dice otra cosa, porque se muestran guapetones cuando andan en grupo, pero solos se esconden, así como lo hizo Cabello en abril de 2002 cuando en lugar de desgarrarse el pecho en defensa de su presidente, se escondió, luego reapareció y se llena su boca, esa que generalmente utiliza para denigrar del prójimo, para decir que fue presidente por unas horas, mientras traían a HCF de regreso a Caracas.
Que de cosas, que caigan los rayos...
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