lunes, 10 de diciembre de 2012

Cómo acabarán con los racnhos?


A siete días de la elección de gobernadores, este próximo domingo 16 y después de ofensas y amenazas entre los sectores políticos locales, lo cual es criticable en todos sus aspectos, me llamó la atención una oferta de quien aspira a regresar a la gobernación, tras un paso oscuro por la misma, donde evidenció su ineptitud para gobernar.
Para el 2016 no debe quedar ni un rancho en Lara. Si vemos a Barquisimeto desde cualquier altura de los cerros que la circundan, nos daremos cuenta que es inmensa, de manera especial en cuanto a la gran cantidad de zonas populares, de barrios, donde lo que proliferan son ranchos bajo la ausencia absoluta de los servicios mínimos tales como electricidad bien conducida, agua potable, cloacas, aceras y calles asfaltadas.
Aunque algunos miembros de estos foros digan que uno escribe pendejeras, resultaría sumamente importante que ese aspirante a gobernador explique ¿cómo va a hacer para eliminar la ranchería?. Sin duda estamos frente a una promesa más de esas de tinte electorero, de las cuales nos tienen acostumbrados politiqueros de pacotilla de oficio o estos que se dicen políticos, pero basados en un comunismo de trasnochados, de un socialismo que ni ellos mismos entienden.
Lógico que lo ideal resultaría la erradicación de las rancherías por viviendas dignas, pero de la promesa al hecho concreto falta mucho trecho, debe tratarse de una inversión mil millonaria para desarrollar el urbanismo, porque tienen que comenzar por instalar los servicios y una de las cosas de mayor costo es el trabajo de maquinaria pesada para abrir las zanjas donde colocan las tuberías, de aguas negras, porque no tiene sentido continuar con los pozos sépticos. Instaladas las tuberías de agua potable, los postes para el alumbrado público, así como las aceras, viene la edificación.
¿Cuál es el tipo de vivienda ideal? ¿Casas o edificios, de cuántos pisos los edificios? Las viviendas deben estar adecuadas a nuestro clima. ¿Cómo se van a negociar esas viviendas con las personas que aspiran a dejar el rancho?.
Conocido es por todos el descenso en los niveles de producción de cemento y material metálico, sin lo cual no puedes levantar ninguna edificación o es que las van a hacer con paneles prefabricados.
Ya hubo un equipo de arquitectos e ingenieros que levantaron un  proyecto para ese aspirante a la gobernación, porque las experiencias vividas en anteriores gobiernos y el actual, deja mucho que desear en materia de vivienda, caso contrario no tendríamos el déficit de millones de soluciones habitacionales.
Si los concejos municipales, con sus alcaldes o alcaldesas, concejales y equipo técnico hubiesen tenido capacidad o el mínimo vestigio de gerencia, la ciudad como Barquisimeto no hubiese crecido de la manera desordenada actual, con decenas de barrios donde las necesidades apremian a todos.
Por eso es reprochable ese tipo de ofertas electoreras, un engaño absoluto, porque aspirar a la erradicación de los ranchos demanda un inversión mil millonaria, contar con personal capaz de gerenciar el proyecto, con honestidad, responsabilidad y eso se podría lograr con un trabajo de noche y día durante varios años, pero jamás decir que en tres años vas a acabar con los ranchos.
Serán pendejeras mías, pero no con soplar se hace la botella. Contrario lo podría creer si prometes arrancar con un plan piloto, pero con esa ineptitud evidenciada en sus anteriores gestiones, no creo.
LA INSEGURIDAD
El actual gobernador y el aspirante al retorno a la silla regional, no pasan ningún test que se le haga al momento de hablar de inseguridad, porque es un mal arraigado, muy a nuestro pesar, a lo largo y ancho del país, atribuible a la ausencia de políticas preventivas y correctivas desde hace muchos años, pero que en el gobierno nacional vigente se ha agravado.
En la gestión del aspirante al retorno vimos una violencia policial descontrolada, donde se acusó a la policía uniformada de estar regida por un general cuestionado en todos los aspectos. Decenas de muertes de personas que tenían problemas con la justicia, prácticamente justificando el ajusticiamiento, cuando lo normal debía ser la detención y sometimiento a juicio.
Tampoco en su gestión, ni en la del actual, se ha logrado dignificar a la institución policial, porque combatir la inseguridad no es cuestión exclusiva de tener más policías, claro que hace falta una mayor cantidad de gendarmes, porque hay otras instituciones que deben funcionar al unísono, como si fuera un reloj suizo: Ministerio Público para asegurarse que el expediente a presentar contenga suficientes elementos; los jueces y los empleados tribunalicios y finalmente un sistema carcelario adecuado.
Por ello es mentira cuando prometen acabar con la inseguridad, porque se trata del desarrollo de un plan nacional, donde gobierno nacional, gobierno regional y gobierno municipal, unan esfuerzos y dejen a un lado las fantasías políticas. Lograr que eso se haga, hasta el momento, ha lucido imposible por las aberraciones del gobierno central al separarse, de forma absoluta, de aquellas gobernaciones y alcaldías que no le son afectas.
Y claro, dentro de otra de mis pendejeras, deseo la existencia de una policía sólida, con funcionarios bien remunerados, con suficiente protección social, bien preparados, que puedan realizar un trabajo previo de inteligencia antes de actuar para obtener resultados seguros, bien dotada para que tenga todas las herramientas necesarias y recuperar ese rol de protección del ciudadano y del combate, exitoso, del delito.
Es indispensable que la policía y el ciudadano de bien, no importa su tendencia política porque la inseguridad afecta a todos por igual, puedan trabajar de manera mancomunada para protegerse.
Qué caigan los rayos…. 

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