A siete días de la elección de gobernadores, este
próximo domingo 16 y después de ofensas y amenazas entre los sectores políticos
locales, lo cual es criticable en todos sus aspectos, me llamó la atención una
oferta de quien aspira a regresar a la gobernación, tras un paso oscuro por la
misma, donde evidenció su ineptitud para gobernar.
Para el 2016 no debe quedar ni un rancho en Lara.
Si vemos a Barquisimeto desde cualquier altura de los cerros que la circundan,
nos daremos cuenta que es inmensa, de manera especial en cuanto a la gran
cantidad de zonas populares, de barrios, donde lo que proliferan son ranchos
bajo la ausencia absoluta de los servicios mínimos tales como electricidad bien
conducida, agua potable, cloacas, aceras y calles asfaltadas.
Aunque algunos miembros de estos foros digan que
uno escribe pendejeras, resultaría sumamente importante que ese aspirante a
gobernador explique ¿cómo va a hacer para eliminar la ranchería?. Sin duda
estamos frente a una promesa más de esas de tinte electorero, de las cuales nos
tienen acostumbrados politiqueros de pacotilla de oficio o estos que se dicen
políticos, pero basados en un comunismo de trasnochados, de un socialismo que
ni ellos mismos entienden.
Lógico que lo ideal resultaría la erradicación de
las rancherías por viviendas dignas, pero de la promesa al hecho concreto falta
mucho trecho, debe tratarse de una inversión mil millonaria para desarrollar el
urbanismo, porque tienen que comenzar por instalar los servicios y una de las
cosas de mayor costo es el trabajo de maquinaria pesada para abrir las zanjas
donde colocan las tuberías, de aguas negras, porque no tiene sentido continuar
con los pozos sépticos. Instaladas las tuberías de agua potable, los postes
para el alumbrado público, así como las aceras, viene la edificación.
¿Cuál es el tipo de vivienda ideal? ¿Casas o
edificios, de cuántos pisos los edificios? Las viviendas deben estar adecuadas
a nuestro clima. ¿Cómo se van a negociar esas viviendas con las personas que
aspiran a dejar el rancho?.
Conocido es por todos el descenso en los niveles de
producción de cemento y material metálico, sin lo cual no puedes levantar
ninguna edificación o es que las van a hacer con paneles prefabricados.
Ya hubo un equipo de arquitectos e ingenieros que
levantaron un proyecto para ese
aspirante a la gobernación, porque las experiencias vividas en anteriores
gobiernos y el actual, deja mucho que desear en materia de vivienda, caso
contrario no tendríamos el déficit de millones de soluciones habitacionales.
Si los concejos municipales, con sus alcaldes o
alcaldesas, concejales y equipo técnico hubiesen tenido capacidad o el mínimo
vestigio de gerencia, la ciudad como Barquisimeto no hubiese crecido de la
manera desordenada actual, con decenas de barrios donde las necesidades
apremian a todos.
Por eso es reprochable ese tipo de ofertas
electoreras, un engaño absoluto, porque aspirar a la erradicación de los
ranchos demanda un inversión mil millonaria, contar con personal capaz de gerenciar
el proyecto, con honestidad, responsabilidad y eso se podría lograr con un
trabajo de noche y día durante varios años, pero jamás decir que en tres años
vas a acabar con los ranchos.
Serán pendejeras mías, pero no con soplar se hace
la botella. Contrario lo podría creer si prometes arrancar con un plan piloto,
pero con esa ineptitud evidenciada en sus anteriores gestiones, no creo.
LA INSEGURIDAD
El actual gobernador y el aspirante al retorno a la
silla regional, no pasan ningún test que se le haga al momento de hablar de
inseguridad, porque es un mal arraigado, muy a nuestro pesar, a lo largo y
ancho del país, atribuible a la ausencia de políticas preventivas y correctivas
desde hace muchos años, pero que en el gobierno nacional vigente se ha
agravado.
En la gestión del aspirante al retorno vimos una
violencia policial descontrolada, donde se acusó a la policía uniformada de
estar regida por un general cuestionado en todos los aspectos. Decenas de
muertes de personas que tenían problemas con la justicia, prácticamente justificando
el ajusticiamiento, cuando lo normal debía ser la detención y sometimiento a
juicio.
Tampoco en su gestión, ni en la del actual, se ha
logrado dignificar a la institución policial, porque combatir la inseguridad no
es cuestión exclusiva de tener más policías, claro que hace falta una mayor
cantidad de gendarmes, porque hay otras instituciones que deben funcionar al
unísono, como si fuera un reloj suizo: Ministerio Público para asegurarse que
el expediente a presentar contenga suficientes elementos; los jueces y los
empleados tribunalicios y finalmente un sistema carcelario adecuado.
Por ello es mentira cuando prometen acabar con la
inseguridad, porque se trata del desarrollo de un plan nacional, donde gobierno
nacional, gobierno regional y gobierno municipal, unan esfuerzos y dejen a un
lado las fantasías políticas. Lograr que eso se haga, hasta el momento, ha lucido
imposible por las aberraciones del gobierno central al separarse, de forma
absoluta, de aquellas gobernaciones y alcaldías que no le son afectas.
Y claro, dentro de otra de mis pendejeras, deseo la
existencia de una policía sólida, con funcionarios bien remunerados, con
suficiente protección social, bien preparados, que puedan realizar un trabajo
previo de inteligencia antes de actuar para obtener resultados seguros, bien
dotada para que tenga todas las herramientas necesarias y recuperar ese rol de protección
del ciudadano y del combate, exitoso, del delito.
Es indispensable que la policía y el ciudadano de
bien, no importa su tendencia política porque la inseguridad afecta a todos por
igual, puedan trabajar de manera mancomunada para protegerse.
Qué caigan los rayos….
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